A continuación, tenemos la partida de G.Cardús que ha jugado a Last Tea Shop. usando también FATUM.
Solitaria tienda de té en unas fuentes termales frente a un glaciar, donde su regente ha olvidado quien és y que recibe visitantes en su camino «al otro lado».
Por último, recordamos que las bases la podéis encontrar aquí.
Última tienda de Té
Ubicación
2d6:
- 1: a la vera de algún lugar.
- 5: Fuente termal con vistas a los glaciares.
Nunca me gustó el frío, pero de alguna forma este sitio me llamó. El contraste de los vapores calientes de las fuentes termales y la vista del hielo blanco en las montañas me parece reconfortante y liberador. Cada día que despierto aquí no hay otro lugar al que tenga necesidad de ir. El entorno provee todo lo que necesito para la tienda y poder servir a los pocos que tienen la necesidad de pasar por aquí.
Despensa
Ingrediente local
- Margarita de montaña.
Ingredientes Comunes
2d6 x 2:
- 1,4: Hongos nido.
- 4,2: Hoja de Kawakawa.
Regalos y encuentros (conseguidos durante la partida)
- Liquen de los renos.
- Pétalos de campanilla de invierno.
Afinidad
- Objetos (1d6=2) : Espejos.
- Fenómenos(1d6=5): Luz de Luna.
La fuente termal genera estanques naturales. Cuando está despejado, la Luna se refleja en ellos e ilumina el hielo de alrededor, y como si de diminutos espejos se tratase, llena de luces y colores todo el paisaje. No ocurre siempre, pero cuando ocurre, si un visitante está en la tienda, precisa de varios minutos en silencio para asimilar el espectáculo.
Camino Inicial

Sendero de Dados.
Días que han pasado (1d6): 1
Días que han pasado (1d6): 1
- Visitante: Tahúr.
- Efecto: Añade 2 a la siguiente tirada de día.
- 2d6: 1,5
- Atmósfera: Bruma centelleante.
- Emoción: Curiosidad.
- Pregunta 1 (al preparar el té) 1d20 = 14: Parece que has hecho un largo viaje ¿De donde vienes? (FATUM: carta de lugares: Barco/isla).
- Té: Té corriente.
- Pregunta 2 (al servir el té) 1d20 = 3: ¿De que estás más orgulloso? (FATUM: carta de evento: Recuperar lo perdido ).
———————————————————————-
Ya es tarde. Hoy está despejado pero ha habido una tenue bruma todo el día que ahora, con los reflejos del agua y la luz, centellea como si fuesen pequeñas luciérnagas en la noche. A través de la bruma veo a alguien que se acerca atraído por las luces danzantes y la poca iluminación de mi tienda.
Es un hombre mayor, delgado, al que le queda poco pelo pero que sigue peinándose hacia atrás con el afán de mantener cierto estilo de su juventud.
No se le ve afligido, ni preocupado. Solo atento y sin saber exactamente donde está pero acercándose a todo lo que le llama la atención. Le doy las buenas noches y le ofrezco un té corriente. Solo un momento de pausa y una conversación tranquila…
- Parece que ha hecho un largo viaje ¿De donde viene?
Se sienta en un taburete alto frente al gran ventanal con barra de la tienda mientras le preparo el té.
- Buenas noches hijo. Pues sí, he viajado por todo el mundo. He tomado aviones a los países más importantes del mundo, he recorrido las calles de las grandes ciudades y he jugado en todos sus casinos y casas de apuestas. He ganado, he perdido y he conocido a mucha gente. Me he hecho un hueco entre los mejores y he sido invitado a la isla de los Arrecifes, la cuna de los juegos de azar. Solo puede llegarse en barco, pero… no recuerdo haber atracado… He seguido las bonitas luces… hasta aquí.
Mientrás me cuenta sus viajes y partidas, las hojas de té se agrandan en el filtro de la tetera y tiñen el agua de color rojo y marrón. El olor invade el aire al servirlo en la taza y el hombre me mira como esperando una respuesta mientras toma un primer sorbo.
- Parece que se lo ha pasado en grande. ¿De que está más orgulloso de todo lo que ha logrado en sus viajes?
- Hmm… Una vez tuve un aprendiz. Era un chico inteligente pero todavía muy joven cuando hizo su primera gran apuesta. Los nervios le pudieron y perdió el objeto al que más aprecio tenía: un collar de oro con la foto de su difunta madre. Ese día aprendió que por muy bueno que seas en lo que haces, nunca debes poner en riesgo lo que más quieres. Lo instruí, le enseñé los límites y las habilidades que un tahúr debe tener hasta que no puede enseñarle nada más. Años después volvió. Nunca he visto una sonrisa tan radiante. Logró recuperar el collar y solo venía a darme las gracias. Estoy orgulloso de haber podido ofrecer al muchacho todo lo que tenía y que le haya servido.
Se toma un par de minutos en silencio mientras se termina el té.
- En fin… No soy mucho de tés pero parece que es lo que necesitaba. Me voy más tranquilo. Creo que debo seguir buscando el lugar de la cita en la isla aunque… igual me lo tomo con más calma. Buenas noches.
Veo como el hombre se adentra hacia la bruma de nuevo, aunque esta vez parece obviar las luces y tener un punto de serenidad que antes no traía. No le he preguntado el nombre… Buen viaje al otro lado señor Tahúr.

Días que han pasado 1+(1d6=5)+2: 8
- Visitante: Cocinero.
- Regalo: Un ingrediente común (2d6)= liquen de los renos.
- 2d6: 5,3
- Atmósfera: Nubes teñidas de rojo.
- Emoción: Frustración.
- Pregunta 1 (al preparar el té) 1d20 = 9: Te diste cuenta de algo mientras caminabas hacia aquí. ¿Qué es? (FATUM: carta de relación: familiares).
- Té: Té de las nubes. Gasto margarita de montaña.
- Pregunta 2 (al servir el té) 1d20 = 4: ¿Quién te echará en falta? (FATUM: carta de relación: Hermana).
———————————————————————-
Hay un dicho en inglés: “Red sky in morning, Sailor take warning”. Han pasado 7 días desde el último visitante y esta mañana el cielo se alza con nubes rojas que nunca son de buen agüero. Veo una mujer con el entrecejo fruncido, teniendo una conversación consigo misma. Va parando y resoplando hasta llegar a mi tienda.
La mujer es de mediana edad. Media melena castaña y lleva un uniforme de cocinera con un delantal que le cubre de cintura para abajo, bien apretado por detrás con doble nudo. Despeinada y con el gorro en la mano hace un pequeño gruñido al sentarse.
- Te diste cuenta de algo mientras caminabas hacia aquí. ¿Qué es?
Coge aire para lo que parece será un desfogue con todas las letras. No es un buen día, vamos a ver si puedo hacer algo al respecto con las margaritas de montaña.
- Diez años ya. Diez. He hecho todo lo que me han enseñado. He aplicado todo lo que he aprendido. La teoría, la práctica, la innovación. Nada sirve. No soy lo bastante buena para llevar el negocio familiar allí donde se merece. Soy un fraude de cocinera, de empresaria y de hija. Y ahora estoy aquí, y ya no puedo hacer más…
- ¿Cómo te llamas?
Su nombre es Marga. Ni hecho adrede! Se me dibuja una sonrisa leve y compasiva al escuchar su nombre. Le ofrezco el té de margaritas. Este té es especial, conseguir una de estas no es tarea fácil en estos glaciares, pero cuando los días no acompañan, a veces hay que darles la vuelta si tenemos opciones para hacerlo.
Al servirlo, las nubes rojas se van difuminando dejando ver el sol de la mañana, y este empieza a calentar los glaciares con los suaves rayos de luz.
- ¿Quién te echará en falta?
Le cambia la expresión con esta pregunta. Se toma un momento para probar el té y continua.
- Mi hermana pequeña. Siempre la saco de apuros en la cocina. Violeta tendrá que apañárselas sola… pero es una chica fuerte. Aprende rápido. Puede que yo no haya logrado lo que pretendía, puede que tuviera las expectativas demasiado altas, pero ella… ella hará un buen papel.
Puede que ser la protagonista no me tocase a mí. Puede que el trabajo que yo he hecho sea para sentar las bases de algo más importante que yo.
Me parecen bien siempre que sea para ella.
Lo hará bien, estoy segura.
Mientras se termina el té, el cielo queda sin rastro de las nubes rojas de la mañana y parece que la frustración de Marga ha dejado paso reconciliarse con su ego. Me da las gracias por el té y sigue su camino hacia los glaciares.
Al irse me ha dejado algo. dice que es el favorito de su hermana. Seguro que a alguien le irá bien un té de liquen de los renos en algún momento…
Espero que el olor de las margaritas infusionadas se quede un buen tiempo por aquí.

Días que han pasado 8+(1d6=4): 12
- Visitante: Acróbata.
- Efecto: Añade 2 a la siguiente tirada de día.
- 2d6: 5,1
- Atmósfera: Lluvia incesante.
- Emoción: Agotamiento.
- Pregunta 1 (al preparar el té) 1d20 = 7: ¿Que has dejado inacabado? (FATUM: carta de eventos: Secreto).
- Té: Té de la alegría (Líquen de los renos).
- Pregunta 2 (al servir el té) 1d20= 20 : ¿Qué crees que aguarda después de la tetería? (FATUM: carta de Background: Dragón).
———————————————————————-
Hoy nada se refleja en el agua de las termas. La lluvia incesante me obliga a poner a hervir el agua para tener al menos un foco de calor. Hace cuatro días que no viene nadie… Aunque parece que eso va a cambiar.
A lo lejos viene un muchacho corriendo, cubriéndose la cabeza con una capa roja. Con esta lluvia me parecía más joven de lo que realmente es. Simplemente es bajito, pero parece tener una agilidad y fuerza fuera de lo habitual.
Una vez refugiado bajo el techo de mi tienda veo que lleva ropajes de acróbata chino. Se le ve exhausto y me pide una bebida caliente para entrar en calor. Se la preparo mientras hablamos…
- Parece que hayas dejado algo inacabado, ¿me equivoco?
Sus ojos dejan de mirarme a mí para dirigirlos al camino por el que venía.
- Llevo tiempo con una idea en la cabeza. Quiero cambiar el espectáculo que hacemos. Quiero sorprender al mundo con nuevas acrobacias, nuevas formas de ponernos en un ficticio peligro, ver las caras de los niños alucinando con algo nunca visto. Llevo tiempo entrenando y maquetando esa idea pero nunca era perfecta… ¿Puedo darte un consejo? No esperes a que algo sea ideal, perfecto y maravilloso. El tiempo pasa y puede que por querer que todo sea exactamente como tú pretendías, llegues demasiado tarde a que alguien pueda disfrutar algo perfectamente inacabado.
Vuelve su mirada hacia mí con una sonrisa de resignación. Le sirvo el té. Sé los efectos de este té y creo que generará lo que se espera de los buenos espectáculos.
A medida que se lo toma, me cuenta más…
- El espectáculo ya era increíble. Empezábamos con las luces apagadas. El público se callaba sólo! no hacía falta decir nada jajajja ¿y sus caras al ver salir el dragón? jajaj que locura. Los cuchillos por los aire, los malabares y lo mejor de todo: Los equilibrios imposibles sobre maderas apoyadas en palos que no se sujetan a nada ¡Eso si es un espectáculo! jajaj.
- Parece que aunque hayas dejado atrás algo inacabado, estás satisfecho de lo que tenías. ¿Qué crees que aguarda después de la tetería?
- Jajaja no tengo idea, pero no me voy a esperar a tener la certeza de saberlo, o de encontrar lo más plausible. Si algún día vuelvo, ¡te lo contaré, igual encuentro un dragón de verdad! jajajaj.
Se marcha a carcajadas bajo la lluvia. El té estaba cargado jeje… Parece que no amaina. Igual hago una taza para mi.

Días que han pasado 12+(1d6=6)+2: 20
- Visitante: Florista.
- Regalo: Ingrediente raro 1d6= 3 (pétalos de campanilla de invierno).
- 2d6: 4,4
- Atmósfera: Cielo azul y raso.
- Emoción: Alivio.
- Pregunta 1 (al preparar el té) 1d20 = 13: ¿Que has sacrificado? (FATUM: carta de relación: amigo fiel).
- Té: Infusión de reencuentro (pétalos de campanilla de invierno).
- Pregunta 2 (al servir el té) 1d20= 16 :¿Qué es aquello en lo que aún crees? (FATUM: carta de razas: Hadas).
———————————————————————-
Seis días han pasado lloviendo, pero los dichos siempre están basados en hechos: “después de la lluvia, viene el buen tiempo”, y así ha sido. Los glaciares están más blancos que nunca y las aguas que deja la fuente termal, limpias y tranquilas.
Una mujer viene subiendo la colina. Anda despacio y recogiendo flores que va guardando en una pequeña bolsa cosida a mano mientras se agarra el sombrero para que no le caiga. Ver a los demás hacer lo que les gusta me genera un sentimiento que no sé describir. Es hermoso de ver.
Parece que no se había dado cuenta de mi tienda y , al hacerlo, se acerca y me hace una extraña petición.
- Buenos días. He encontrado estos pétalos y me preguntaba si, ya que tiene usted una tetería, podría hacer una infusión con ellos? Su olor siempre me recuerda a alguien.
- Claro. No parece alguien que deba estar aquí. ¿Ha sacrificado algo para llegar tan lejos?
Tomo los pétalos. Las infusiones deben dejarse un rato más y al estar los pétalos frescos, los dejo en agua un poco menos caliente.
- Hace poco perdí a un amigo. Podría decirse que era como mi hermano. Era lo único que tenía seguro en mi vida a parte de las flores. Me sacrifique a mi misma para ir en su busca. Quiero estar con él. Sea donde sea que haya ido, quiero ir yo también y sé que él querría también estar conmigo. Sé que lo encontraré y que siempre le han gustado las flores que cuido. Le he hecho este ramo. Cuando lo vea se las daré y volveré a ver su cara de felicidad al olerlas.
El olor de esta infusión te hace volver atrás. Esa sensación de hogar que dejaste porque debías buscar algo mejor, debías crecer, pero que te recuerda quien fuiste y no te deja olvidarlo.
- Y no hay una taza de eso para mí?!
- Estúpido acróbata de las narices! sabía que te encontraría.
Nunca he visto a alguien volver después de seis días con la convicción de que su camino debía seguir. parece que no quería irse sin ella.
Se sienta con nosotros y tras una larga charla que veo como llega a su fin, les hago una última pregunta antes de irse.
- ¿Qué es aquello en lo que aún creéis?
- En los cuentos de Hadas.
Me responden al unísono tras mirarse. No añaden nada más y se levantan para, ahora sí, emprender ese viaje al otro lado juntos. Los cuentos de Hadas son así: magia, fantasía, dragones, criaturas extrañas y amor de todos los tipos.
Vaya… No le he preguntado si había dragones.

Días que han pasado 20+(1d6=4): 24
- Visitante: El ser velado.
- 2d6: 2,3
- Atmósfera: suave llovizna añil.
- Emoción: tristeza serena.
- Pregunta 1 (al preparar el té) 1d20 = 17: ¿Por qué se te recordará? (FATUM: carta de Background: Espíritu rebelde).
- Té: Esencia del recuerdo (hongos nido).
- Pregunta 2 (al servir el té) 1d20= 2 :¿Dónde vivías? (FATUM: carta de Background: Dios olvidado).
———————————————————————-
Los estanques de la fuente termal difuminan mi cara al reflejarse por la suave lluvia. Siento que estoy perdiendo algo. Olvidando alguna cosa importante. No se cuanto llevo aquí ni el propósito por el que monté mi tienda justo en este lugar. Parece evidente, pero es como si hubiese olvidado algo más profundo. Noto un vacío y no se reconocer si el agua que cae por mi mejilla es la lluvia o una lágrima.
Una silueta se acerca a la tienda y no me doy cuenta hasta que la tengo al lado. Lleva un vestido largo, negro, y un velo le cubre la cara. “¡En seguida!” le digo. Me despejo la mente, me seco la cara y vuelvo a mi puesto para preparar el té que mejor le convenga.
- Parece que no quieres mostrar la cara. ¿Se te recordará por alguna cosa si vas vestido así?
- Eso espero. Pero no necesito que se me recuerde por quien soy, si no por lo que hago. Me llamaron necio, absurdo, loco… pero creo firmemente que lo que hago tiene un impacto positivo.
Su tono me recuerda a alguien. Empiezo a preparar el té. Enciendo el fuego y desempolvo una tetera antigua que tengo. Este té lo hago más por mi que por mi visitante. Creo que lo conozco pero no logro recordarlo. Tomamos el té a la vez y una pregunta me aborda rápidamente y, sin poder contenerla, la hago.
- ¿Dónde vivías antes de llegar aquí? ¿De dónde vienes?
- Vengo de muy lejos. Tu ya has estado allí, pero no lo recuerdas. Te fuiste porque sabías que algo no iba bien con la gente que llegaba y tenías la necesidad de hacer algo por ellos. Vengo de más allá de los glaciares. De allí donde se espera a todo el mundo. Y aunque no me recuerdes, aunque allí no te recuerden, vengo a decirte que lo que haces funciona.
Algunos recuerdos borrosos empiezan a brotar en mi mente como semillas después de la lluvia. Soy Lugh. Soy un dios que busca su lugar. Que busca dejar atrás trifulcas bélicas y poder poner al servicio de los demás mis habilidades en distintas artes y oficios. La tienda de té es la opción que he elegido desoyendo los reproches y advertencias de mis iguales. No quiero ser uno de ellos, aunque a veces eche en falta mi hogar. Pero entonces, Quién…
Ah.. Ya no está. Entiendo. Espero volver a verte cuando lo necesite. Aquí estaré, siriviendo el té, como siempre.

¿Qué viene ahora?

