Rituales: Cazadores de tormentas


A continuación, tenemos la partida de Dácil que ha jugado a Rituales.

Partida a una nueva ambientación de Rituales que está preparando el autor, pero que aún no ha publicado, en la que mi personaje acaba por accidente en una ciudad suspendida en el aire habitada por unos singulares seres que la fascinan. Los amables Nibu la invitan a participar en su ritual de búsqueda para encontrar una gran tormenta que recargue sus sistemas de navegación, que corren el riesgo de vaciarse completamente y dejar a la ciudad a la deriva.

Por último, recordamos que las bases la podéis encontrar aquí.


En lo alto del cielo, la ciudad flotante vive oculta de los habitantes de la superficie.

¿Quién eres?

Permitid que me presente. Soy Alana Walters. ¡Claro que os suena mi nombre! Soy una atleta muy famosa. Rápida como el viento y flexible como un junco. 

No necesito ser modesta. Eso lo dejo para aquellos que se quedan dentro de la media. Yo siempre voy un paso más allá. Rompiendo todos los récords y brillando como sólo yo sé.

¿Cómo surcaste el cielo para llegar a la ciudad?

Soy una deportista de élite con una afición peligrosa. Salto desde helicópteros o aviones pertrechada con un mecanismo que mandé diseñar y construir a los mejores ingenieros.

Me gusta romper mis límites, así que no hice caso a la tripulación cuando me advirtieron de que habíamos subido demasiado. 

¡Salté!

¿Cómo fue tu primer encuentro con el pueblo del aire?

Una fuerte corriente de aire hizo que me elevara aún más, adentrándome en un macizo de nubes que parecía no tener fin. 

Comenzaba a marearme cuando salí por fin de ese interminable mar blanco y gris para toparme de frente con la increíble visión de una enorme roca suspendida en el aire. Ascendí aún más para descubrir una extraordinaria urbe sobre su superficie.

Perdí la consciencia convencida de que sería lo último que vería en vida, pero no podía estar más equivocada.

Desperté en una cama suave como las plumas de un ganso y con una máscara increíblemente flexible y cómoda que se adaptaba perfectamente a mi cara y me permitía respirar sin dificultad a pesar de la presión a la que debíamos estar.

¿En qué se diferencian de tus semejantes?

Un ser que parecía no estar afectado por las fuerzas de la gravedad

Se acercó a mí con una gracilidad fuera de lo común. Sus rasgos eran muy sutiles, como si estuvieran a medio formar. No me resulta posible describirlo mejor. Sus inquietantes ojos, todo iris y pupila, no perdían detalle de mis reacciones. Supongo que lo normal hubiera sido asustarse, pero yo estaba demasiado fascinada.

Una de sus manos, de dedos larguísimos se posó en mi frente con una ligerísima caricia.

— Me alegro de que te hayas despertado —me habló sin mover los labios.

¡Telepatía! El ser que tenía delante me enamoró al instante. Necesitaba saber más sobre él o ella.

Intenté contestar, pero la máscara me impedía emitir ningún sonido mínimamente articulado. 

La criatura sonrió al notar mis vanos esfuerzos.

—Tranquila. Puedo leer tu pensamiento si estoy lo suficientemente cerca. Tan sólo evoca en tu mente lo que quieras comunicarme.

Definitivamente. Necesitaba saber más acerca de mi salvador y de todos los moradores de la ciudad sobre el cielo.

He elegido el primer ritual de los seis que trae esta ambientación porque quiero hacerlos en orden para enriquecer el relato de las aventuras de la protagonista conviviendo con los nibu.

Ritual de búsqueda

La ciudad viaja oculta entre las nubes, pero últimamente no ha encontrado tormentas donde poder recargarse y se teme que pueda quedar a la deriva. Los navegantes piensan que tu presencia les traerá suerte, así que te invitan a participar en el ritual que tendrá lugar en la Cúpula de los Vientos.

Cazadores de tormentas

Nivel de dificultad: Fácil (D6)

Alana es fuerte, ágil y resistente: toda una aventurera que se ha dejado seducir por los seres que la rescataron de una muerte segura. Además, su curiosidad sobre el nuevo entorno que la rodea hace que se implique de una forma muy activa y entusiasta en las costumbres de los nibu, los habitantes de la ciudad flotante a la que ha ido a parar. Estos, no terminan de confiar plenamente en la extraña que ha logrado llegar a sus dominios, pero hay quienes piensan que su aparición es una señal de buen augurio. Y van a necesitar mucha suerte para encontrar una buena tormenta que llene sus agotadas reservas. Por como la han acogido pienso que el modo del ritual debe ser de dificultad fácil.

Preludio

Hace un par de meses desde que apareciera en la vida de los nibu, los extraños habitantes de la ciudad flotante en la que he acabado por empeñarme en realizar una hazaña imposible, a pesar de las advertencias de mis compañeros. No me arrepiento de nada. La vida de estos seres es fascinante y cada día descubro nuevos aspectos de sus hábitos y costumbres que no dejan de sorprenderme. Cómo puede que ser que hayan vivido en nuestros cielos desde quién sabe cuándo y no supiéramos de su existencia. Afortunadamente, mi admiración por su forma de vida parece agradarles y me han acogido con bastante hospitalidad. Algunos me miran todavía con temor, pero la mayoría me ha adoptado como una especie de amuleto de la buena suerte. Precisamente por este motivo, he sido invitada a una especie de ritual de búsqueda. Con su particular forma de comunicarse, telequinesis por cercanía, me han explicado que las ciudades se alimentan de la energía de las tormentas y que las reservas de su urbe está al límite agotar sus existencias. Si eso ocurriera, avanzaríamos a la deriva sin ningún tipo de control y quién sabe dónde acabaríamos. Las consecuencias pueden ser desastrosas para los cultivos, el ganado y los propios habitantes, acostumbrados a unas condiciones climatológicas determinadas. Por todo esto, urge encontrar una tormenta de grandes dimensiones que recargue la ciudad y les permita navegarla con mano firme.

Primer paso del ritual.

Aspectos: documentos, olfato y mirada

Los meteorólogos han determinado el día y la hora óptima para realizar el ritual Tienen una forma muy curiosa de hacerlo: olisqueando el aire con avances que, en un inicio, parecen erráticos, pero que van encontrando un orden y una dirección a medida que van encontrando aquello que buscan. Resulta muy gracioso verlos avanzar detrás de sus suaves y casi planas narices, de aquí para allá, buscando algo que a mí se me escapa. Cuando consiguen detectar alguna señal que les parece adecuada, se paran y clavan sus miradas en unos documentos llenos de garabatos y mapas extraños que llevan en los enormes bolsillos de sus túnicas celestes. Tiene que ser muy precisos porque deben confluir de forma milimétrica todos los elementos meteorológicos que nos permitan rastrear la ansiada tormenta en la Cúpula de los Vientos, el lugar más alto de la ciudad y, por eso mismo, el más indicado para dirigir nuestra búsqueda. Cuando, por fin, han llegado a un consenso y una decisión sobre el momento exacto en el que se va a realizar el ritual, nos la han comunicado a todos los habitantes de la ciudad. 

En el día y la hora elegidas, los navegantes han dado un paso al frente y han conectado sus consciencias con la de los meteorólogos, incluyéndome a mí en esta especie de mente colmena, como testigo de honor de lo que está a punto de suceder. Luego los navegantes se han colocado en sus puestos, estratégicamente colocados dentro de las columnas que sostienen la Cúpula de los Vientos, aguardando las indicaciones de los meteorólogos que se han reunido en los pasillos que culminan casi en lo más alto de la cúpula y que han clavado sus miradas en un cielo tristemente despejado.

Tirada de dificultad: 2. Factores que se cumplen en la narración: participantes + el entorno + el foco + los tres aspectos del paso (4 puntos). 2-4=-2, pero como no puede bajar de 0, el valor de entropía es 0. La ejecución del paso ha sido correcta.

El mareo y los vértigos me han atacado sin piedad cuando me he unido a sus mentes, pero he conseguido mantenerlos a raya, clavando mis ojos en el cielo, como el resto de los allí reunidos. Físicamente no he sentido más que un ligero viento que me ha erizado la piel, pero, en lo más profundo de mi pensamiento, han surgido una serie de olores que no percibía por mi sentido olfativo, pero que estaban ahí, en lo más profundo de mi ser. Al poco comenzamos a movernos.

Segundo paso del ritual

Aspectos: concentración, bailar, alimento

Los meteorólogos, en el punto transitable más alto de la Cúpula de los vientos, comienzan a notar loe efectos de su total concentración en los elementos que los rodean. Grandes gotas de sudor perlan sus frentes, caras y cuellos mojando sus túnicas; sus enormes pupilas se contraen dejando más espacio a sus coloridos iris, el color de su piel va perdiendo intensidad de una forma muy sutil. No sé si lo he comentado antes, pero no hay uno que tenga un tono de piel igual; los hay con la tez naranja, amarilla, azul, verde, violeta, roja… Y de las más variadas gamas y tonalidades. Pero en ese momento, los colores de los meteorólogos se están apagando poco a poco.

Por su parte, los navegantes comienzan una delicada danza perfectamente coordinada que se puede apreciar a través de los redondos ventanales de las columnas en las que se han posicionado. El movimiento bajo nuestros pies se hace más perceptible a medida que los navegantes aumentan el ritmo de sus pasos y contoneos. Mis ojos ya no están fijos en el cielo, están fijos en ellos. Aunque pierdo de nuevo la atención cuando nuevos personajes aparecen en lo alto de la cúpula para meter alimento en la boca de los meteorólogos, que no pierden su concentración en el cielo durante el proceso.

Tirada de dificultad: 4. Factores que se cumplen en la narración: participantes + el entorno + el foco + aspectos (4 puntos). 4-4=0. El valor de entropía es 0.  La ejecución del paso ha sido correcta.

Tras horas de baile y observación avistamos nubarrones negros en la distancia. Me gustaría saltar y gritar de la alegría, pero ya me advirtieron en los días anteriores que cualquier manifestación de emoción fuera de los pasos que marca la tradición haría perder la concentración a los compañeros que se encuentra conectados conmigo. Los nibu han dado una enorme muestra de confianza hacia mí al haberme dejado participar en el ritual sin ser unos de ellos. No puedo fallarles, así que me controlo a duras penas y sólo esbozo una nimia sonrisa.

Los dados indican que el ritual ha finalizado con éxito, pero voy a forzar mi suerte con un paso más (Tirada: 7; Umbral de éxito: 6)

Tercer paso del ritual

Aspectos: elemento natural, vista, escribir

Los navegantes incrementan la velocidad de su danza, lo que nos hace avanzar rápidamente hacia el cúmulo de nubes centelleantes. No hay duda es una tormenta. Y de las grandes. No podemos permitirnos el lujo de perderla de vista. Los ojos me lloran a causa del viento y me doy cuenta de que se me ha olvidado parpadear desde que el impresionante fenómeno atmosférico que nos permitirá recargar las reservas de la ciudad flotante.

Lo navegantes cada vez se mueven más rápido, sin salir nunca de los límites de sus cubículos de navegación, que son las columnas que sostienen la cúpula de los vientos, donde se encuentran los meteorólogos que no han dejado nunca de mirar fijamente a un cielo cada vez más cargado y húmedo. Todos acusan el agotamiento de tanto esfuerzo, pero no cejan ni lo más mínimo.

Por el contrario, el avance de la ciudad se hace más inestable con cada segundo que pasa. Las pocas reservas que quedaban deben estar agotándose a pasos agigantados. Sólo vamos a tener una pequeña oportunidad para cazar esta tormenta o quedaremos a la deriva. No podemos fallar.

Tirada de dificultad: 5. Factores que se cumplen en la narración: participantes + el entorno + el foco (3 puntos). El aspecto Escribir no aparece en la narración. No se me ocurría como meterlo. 5-3=2. El valor final de entropía es 2. La ejecución del paso ha sido incorrecta. Cambio inesperado: Afecta a los participantes.

Casi puedo tocar el comienzo de la tormenta. Estiro mi mano con decisión, justo En el momento en que la ciudad se estremece brutalmente. Se está forzando demasiado la máquina y el movimiento brusco me pilla desprevenida. Pierdo el equilibrio y caigo al suelo con un grito ahogado que no puedo evitar. Aterrorizada me doy cuenta de que los meteorólogos han dejado de mirar el cielo para fijar sus agudos ojos en mí. ¡He roto su concentración por una estupidez! Me levanto avergonzada jurándome a mi misma que ni la misma muerte podrá hacer que emita el más mínimo sonido de ahora en adelante.

Los dados indican que el ritual no ha finalizado (tirada: 1; umbral de fracaso 10).

Cuarto paso del ritual

Aspectos: oído, dibujar, conciencia

Los meteorólogos comienzan un cántico relajante que me llena de paz interior al escucharlo y que inunda toda la pasarela de la Cúpula de los Vientos. Estoy segura de que hasta los habitantes que esperan ansioso un final exitoso en las calles y casas de la ciudad son capaces de escucharlo. 

Mis compañeros no pueden desengancharme de la conciencia colectiva porque romperían por completo el ritual, aunque estoy segura de que ganas no les faltan. Puedo notar ese sentimiento de rechazo sutil hacia mí en lo más profunda de nuestra conciencia compartida. En sus coloridas pieles se empiezan a formar extraños dibujos. Cuando me fijo un poco más, me doy cuenta de que son pequeñas venitas de color negro que palpitan de una forma muy inquietante. El miedo vuelve a invadirme, pero lo mantengo a raya como puedo. «No volveré a fallar», me repito a mi misma como un mantra.

Los nibu de túnicas azul celeste que me rodean vuelven a fijar su vista en la tormenta que se retuerce justo delante nuestra. Los navegantes reanudan su baile y la ciudad vuelve a coger velocidad, aunque su trayectoria se vuelve peligrosamente caótica.

Tirada de dificultad: 1. Factores que se cumplen en la narración: participantes + el entorno + el foco + aspectos (4 puntos). 1-4=-3, pero como no puede bajar de 0, el valor de entropía es 0. La ejecución del paso ha sido correcta.

Milagrosamente, y gracias al sobresfuerzo de los integrantes del ritual, seguimos teniendo una milagrosa posibilidad de llevar a cabo la caza con éxito.

Los dados indican que el ritual ha finalizado con éxito. (Tirada: 16; Umbral de éxito: 6).

Consecuencias del ritual

Pasos correctos (3) – pasos incorrectos (1) = 2. Ejecución impecable del ritual.

Con un último y tambaleante salto hacia delante nos sumergimos en la tormenta y los navegantes ponen en marcha el succionador de rayos. La electricidad que nos envuelve hace que se me encrespe el pelo y que el corazón me lata de forma desbocada. Un sabor salado llega a mis labios y me doy cuenta de que estoy llorando.

A mi alrededor, los meteorólogos se derrumban, mientras sanadores irrumpen en las pasarelas para atenderles. Los navegantes aún tendrán que aguantar un poco más para recolectar la energía de forma eficiente. 

En mi interior siento un batiburrillo de emociones que hacen que me tambalee y vuelva a caerme. Poco a poco se van apagando hasta sólo quedar las mías. El miedo vuelve a golpearme sin compasión y esta vez lo dejo fluir.

Lo que más temo es saber decepcionado a los nibu. Un sanador me atiende cuando ya han acabado con los verdaderos héroes de esta hazaña. Sonríe cuando su alegre voz irrumpe en mi mente: «Es la tormenta más grande que he visto en mi vida. En verdad que traes buena suerte», asegura emitiendo después una especie de silbido jubiloso. 

Esta especie nunca dejará de sorprenderme. Espero que me tengan en cuenta en todo lo que se avecina: la formación de las bandadas para iniciar la migración a lugares más cálidos, la maravillosa época de incubación y todo lo que acontezca de aquí en adelante. Ellos creen que les traigo suerte, pero yo sé que la afortunada soy yo por haber tenido la oportunidad encontrarme con este fabuloso lugar.


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