Kal-Arath: Thorne y Lyra


Presentamos esta partida de Jack the Collie, que ha jugado a Kal-Arath de Castle Grief.

Recordamos que las bases la podéis encontrar aquí.


Introducción

Aquí comienzan las aventuras de Thorne y Lyra, un joven guerrero y su hermana mística, que reciben una importante misión en búsqueda de los legendarios Manuscritos de Nagha.

Partida

Los sabios de vuestra aldea han adivinado en la sangre del último sacrificio que los antiguos manuscritos de Nagha han aparecido en un Monasterio abandonado lejos de toda civilización y os han encargado a tu hermana Lyra y a ti la misión de encontrarlos.

Comenzáis en una Aldea liderada por una secta religiosa y conocida por sus sastres. Os contratan para investigar unas desapariciones recientes de varias caravanas de mercancías textiles que se esperaban en la aldea y que nunca llegaron. El punto en que desaparecen las caravanas está a unos 180 km en dirección Sur (6 días de caminata).

El viaje transcurre sin más problemas que los causados por el imprevisible clima primaveral del Corazón del Yermo. Cuando estáis a un día de llegar a vuestro destino, encontráis un imponente Círculo de Piedra, una construcción enorme, de los antiguos días, compuesta por enormes bloques de piedra colocados unos sobre otros en un equilibrio casi mágico. Lyra percibe una extraña vibración mágica en el lugar, pero no le da mayor importancia. A un margen del círculo veis cómo 3 cazadores de tesoros están comenzando a encender un fuego para acampar.

Al acercaros os evalúan rápidamente con la mirada y parecen decidir que no sois peligrosos. Os comentan que están participando en el concurso de cacería de Tel-Monoth, una aldea cercana, y que están persiguiendo una temible bestia que campa en la ruta que separa vuestras aldeas. Les contáis que os han mandado a investigar las desapariciones de varias caravanas en esa ruta y os ofrecéis a acompañarlos, a lo que aceptan encantados, incluso aceptan compartir con vosotros el premio del concurso si dais caza a la bestia.

Avanzando por el camino llegáis a lo que parece haber sido el escenario de una batalla o, mejor dicho, de una carnicería. La sangre se mezcla con el barro del camino, trozos de madera astillados de los carromatos se mezclan con partes de los caballos que tiro y de los comerciantes que los dirigían esparcidos por el suelo. El escenario es terrorífico, al menos podéis contar 2 caravanas despedazadas. Uno de los cazadores se acerca a la escena y, comprobando los cuerpos, estima que la bestia no debe andar lejos, como mucho hará un día que los viajeros se cruzaron con ella.

Mientras sorteáis las dos caravanas y a sus ocupantes, podéis ver las enormes huellas que un animal muy pesado ha dejado mientras se daba un festín con aquellos desgraciados. Decidís recuperar fuerzas y comenzar el rastreo al día siguiente.

Por la noche, mientras Tek-Tohra, uno de los cazadores que os acompaña, hace guardia, un grupo de 3 mercenarios de la Legión Negra llega a vuestro improvisado campamento. Compartís el fuego y a cambio os comparten sus raciones esa noche y que se marchan al amanecer contentos de compartir la seguridad de un grupo tan numeroso, algo muy poco frecuente en Kal-Arath.

Amanece y comenzáis de inmediato el rastreo. Seguís a la criatura hacia el noroeste y, no lejos de donde estaba el campamento improvisado en el que habéis hecho noche, os cruzáis con un viejo hechicero que, sin mediar palabra, os ataca. El hechizo de Lyra consigue confundir al hechicero el tiempo suficiente para que Thorne y Tel-Al’lal lo maten. Registráis sus pertenencias, pero no encontráis nada de valor.

Seguís el rastro de la criatura hasta la puerta de su guarida. Entráis en la cueva con vuestras antorchas encendidas, tras pasar la pequeña abertura inicial en la roca, con huellas de garras enormes en la entrada, accedéis a una cavidad mucho más grande, tan alta que podría saltar un gigante dentro de ella sin dar con la cabeza en el techo. Al fondo, en la oscuridad, el brillo de vuestras antorchas se refleja en las miles de escamas de un monstruo gigantesco. Lyra reconoce la criatura de inmediato al recordar sus horas de estudios de bestiarios, se trata de un Lagarto Tirano, una criatura feroz y mortal, con garras largas y afiladas como espadas y dos filas de dientes monstruosos. Debe tener la altura de 10 caballos.

Con cautela, os acercáis. Parece dormir después del festín que habéis presenciado en vuestro camino a la cueva. Tek-Tohra se mantiene entre las sombras con su arco preparado, Tem-Korth y Lyra se mantienen a una distancia prudencial, mientras que Tel-Al’lal y Thorne se dirigen a atacar al monstruo.

En un primer intento, aún con la criatura dormida, Lyra consigue aturdirla con su hechizo, lo que permite unos primeros ataques de Thorne y los tres cazadores de tesoros que consiguen dañar levemente al lagarto. Desecho el hechizo, la enorme bestia se revuelve, lanza un rugido ensordecedor que aturde a todos los que se encuentran cerca. Solo Tek-Tohra, que sigue escondido en la distancia para atacar con su arco, consigue no soltar su arma para protegerse los oídos. En ese instante, lanza un mordisco a Thorne que acierta con uno de sus afilados dientes en el hombro, comenzando a sangrar profusamente. Además, consigue lanzar por los aires a Lyra de un poderoso coletazo. 

Tek-Tohra aprovecha la distracción de la criatura para lanzar una de sus flechas a uno de los ojos del monstruoso animal, acertándole de lleno en el ojo izquierdo y haciéndole retroceder. Todos aprovechan ese momento para atacar, Tem-Korth con su honda lanza afiladas piedras a los huecos entre las escamas del cuello del dinosaurio; Tel-Al’lal con su lanza mantiene a la criatura a distancia lacerando sus patas traseras, Thorne con su hacha descarga poderosos golpes sin cesar a pesar de la herida de su hombro y Lyra intenta recuperar la concentración necesaria para volver a intentar aturdirlo. Los intercambios se suceden y, en un descuido, un terrible coletazo lanza a Thorne contra unas rocas y queda tendido en el suelo casi inconsciente. Siguen luchando contra la bestia que no para de intentar atraparlos entre sus fauces y darles coletazos. Thorne consigue recuperar la consciencia y, con sus últimas fuerzas, asesta el golpe de gracia lanzando su hacha contra la cabeza de la bestia que se desploma haciendo temblar las paredes de la gruta.

Lyra atiende rápidamente las heridas de su hermano y deciden descansar y recuperar fuerzas en la guarida, junto al cadáver del monstruo. Tras recuperar el aliento y comprobar los vendajes de sus heridas, buscan entre los cadáveres y consiguen encontrar un hacha de excelente factura y algunos tesoros.

Ponen rumbo a la aldea de los cazadores, Tel-Monoth, donde son recibidos entre vítores y dádivas por haber conseguido cazar al monstruo y librar a los comerciantes de la amenaza, restaurando la ruta. 

Pasan la noche de su llegada de celebración mientras asisten a la entrega de premios del concurso de caza. Los que han sido sus compañeros en la batalla más peligrosa de sus vidas son recibidos con gritos ensordecedores cuando suben a recoger el primer premio. Habéis decidido renunciar a vuestra parte del premio a cambio de poder quedaros con los objetos que encontrasteis en la guarida. 

Disfrutáis de una noche agradable y, avanzada ya la fiesta, se os acerca un anciano que os ha estado observando a una distancia prudente durante toda la celebración y, con los ojos perdidos en el infinito, os dice – Estáis en el camino correcto, seguid hacia el sudoeste pasadas las montañas encontraréis las reliquias que buscáis – hace una pausa demasiado larga, tan larga que pensaríais que se ha dormido si no fuese porque sigue con los ojos abiertos, de repente coge mucho aire y prosigue – debéis tener cuidado, no sois los únicos que buscáis los manuscritos de Nagha, grupos peligrosos y de intenciones oscuras los buscan también – Vuelve a callarse, pero esta vez no vuelve en sí durante tanto tiempo que decidís iros a dormir.

Y aquí termina la primera aventura de Thorne y Lyra.

CONTINUARÁ…


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